Qué bonita es la vida cuando aprendes a fluir y a soltar.

Como emprendedores, estamos acostumbrados a querer tener el control de todo… el nombre de nuestro negocio, qué vamos a ofrecer, a qué hora empezamos a trabajar, a qué hora acabamos, a quién le vamos a pagar, cuánto vamos a cobrar, cómo, dónde. En fin, tener el control de cada una de las decisiones que se toman día con día, desde que nos despertamos, hasta que nos vamos a la cama. Necesitamos tener o pensar que tenemos el control de todo para sentirnos tranquilos.

Lo que a veces se nos olvida diferenciar es que la vida funciona de una manera diferente, tenemos que aprender a distinguir entre negocio y vida personal. En la vida hay que aprender a soltar, a dejar fluir, a dejarnos sorprender. Muchas veces el sabernos alimentar de esas pequeñas o grandes sorpresas que nos da la vida al momento de soltar el control, nos hará crecer y por lo tanto se verá reflejado en nuestro negocio, así que aprendamos a diferenciar trabajo y vida, soltar y fluir… qué bonito.